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lunes, 10 de enero de 2011

Eminem, posible ex presidiario en “Ramdom acts of violence”

20th Century Fox quiere sacar adelante un proyecto titulado Random acts of violence que, según Vulture, protagonizará el cantante Eminem (actor principal de “8 Millas”).

Distintas fuentes coinciden en que Random acts of violence es un proyecto que se ha venido formando desde hace más de cuatro años, tiempo en el que se han realizado diversas versiones del guión. Lo llamativo del asunto es que se trata de una película que toma como referencia el guión que en su día se escribió para la truncada adaptación cinematográfica del videojuego Grand Theft Auto.

De aceptar el proyecto, que estará dirigido por David Von Ancken, Eminem encarnaría a un ex presidiario que en principio desea alejarse de los problemas para llevar una vida normal. Sin embargo, su antigua banda le insta a que vuelva a “trabajar” con ellos, mientras que el FBI quiere que sea su confidente. El protagonista de la historia aceptará ambas propuestas, pero sus intenciones son muy distintas: vengarse de todos aquellos que provocaron que fuera a parar a la cárcel.

domingo, 12 de diciembre de 2010

CIUDAD DE DIOS

Ciudad de Dios, dirigida por Fernando Meirelles junto con Katia Lund, es una película que relata el surgimiento y la consolidación del crimen organizado y el narcotráfico en Cidade de Deus, un suburbio violento de Río de Janeiro. La película está basada en una novela de Paulo Lins, basada en sucesos reales, que repasa la evolución de la delincuencia en esta favela a lo largo de tres décadas, desde los años 60 hasta los 80.

Una historia de rencores y envidias, de frustración y deseo, de enfrentamiento y violencia, de dolor y muerte, en definitiva, de desgraciada realidad. A lo largo de la película aparecen distintas tribus urbanas, de distintos comportamientos que acaban cayendo en la corrupción y que tienen en común las drogas como eje fundamental de su vida, ya sea como medio de supervivencia o como costumbre adictiva.

El film cuenta una historia cruda, terrible y de un horror tan diario y terrenal, como al mismo tiempo increíble y lejano para la mayor parte de los espectadores. Una serie de niños y jóvenes sesgan vidas y luchan por sobrevivir en medio una “ciudad sin ley”, en un mundo rodeado de muerte, donde la droga y las armas son las que mandan. Sin escapatoria, sin esperanza, el protagonista, Buscapé (un adolescente poco dispuesto a la violencia, al que le apasiona la fotografía) habrá de sobrevivir al desarrollo de ese mundo durante treinta años, a los amigos y enemigos que desaparecen y a los que permanecen. Buscapé termina retratando, como fotógrafo, esa misma realidad que le rodea.

En la película se aprecia una impunidad criminal desoladora, en un país que se cruza de brazos ante un imperio delictivo. Las buenas intenciones acaban fracasando por un nulo apoyo de la policía. La oposición que surge al narcotráfico acaba siendo consciente de su ineficacia. Una espantosa realidad en un mundo en el que los “héroes” son unos niños, asesinos, maestros de la delincuencia.

La película se estructura en tres partes: años 60, años 70 y años 80. Cada parte tiene su propio argumento y focaliza su atención en un personaje según su relevancia en ese determinado momento. Además, cada parte tiene su propio tratamiento estético, en el que intran en juego tanto la fotografía y la iluminación, como el montaje y la dirección, acompañados por ritmos musicales.

El carácter autóctono y el componente social e histórico de Ciudad de Dios muestran al espectador una dura y horrible realidad de las favelas brasileñas que a veces es desconocida por la sociedad. No sólo las circunstancias concretas que propician esta criminalidad le dan ese “toque” realista, sino que también el papel del reparto es determinante para ceñirse con acierto a su contexto. Los intérpretes son, en su mayoría, actores no profesionales, seleccionados para la ocasión, en su mayoría niños y adolescentes extraídos de distintas favelas brasileñas y, por tanto, conocedores de primera mano de la situación que recoge la película. Todo esto, permite apreciar la autenticidad en sus actuaciones y en muchos momentos, sobre todo entre los más pequeños, da la sensación de que no distinguen por completo cuándo están "jugando…” ante la cámara o cuándo están siendo ellos mismos como en su vida cotidiana, al margen del rodaje.

Es una película que nos muestra la “otra cara” de Río de Janeiro: un terrible “infierno” de drogas, violencia y crímenes organizados; frente al “paraíso” que tenemos en mente (por lo que nos ofrecen normalmente los medios de comunicación) de playas paradisiacas, samba, alegría… No sólo nos enseña una realidad desconocida, sino que también nos muestra otra forma de hacer cine, además, sudamericano, que es prácticamente desconocido, eso por no decir lo infravalorado que está.


martes, 30 de noviembre de 2010

LA VIDA LOCA

Christian Poveda en su documental La vida loca quería mostrar el lado humano de las maras salvadoreñas, en concreto de la “Mara 18”. Hay quien cree que consiguió mostrar ese lado humano de los grupos pandilleros y hay quien discrepa y piensa que no lo supo reflejar. Sin embargo, creo que Poveda no sólo quería mostrar la humanidad de esos pandilleros, sino que de forma indirecta quería denunciar la situación de las maras y que el gobierno salvadoreño tomara cartas en el asunto.

Poveda fue corresponsal de prensa en El Salvador durante la guerra civil (1980-1992). Se estima que la guerra dejó 75.000 muertos, en su mayoría civiles. Decenas de miles de personas resultaron heridas físicamente (como consecuencia de armas de fuego, explosiones, minas antipersonas, etc.) los cuales quedaron marcados con mutilaciones que los incapacitaron de por vida. Miles, también, resultaron con graves secuelas psicológicas (si se tiene en cuenta las violaciones a las que fueron sometidas incontables mujeres y las torturas y vejaciones que padecieron otros tantos hombres) y numerosos niños quedaron huérfanos de padre, madre, o ambos. Además, como consecuencia de la guerra, quedaron en manos de la población civil miles de armas de fuego, lo cual propició el surgimiento de las maras, dedicadas a la delincuencia y al tráfico de drogas, y que han hecho de El Salvador uno de los países (con ausencia de guerra) más violentos del mundo. Por otro lado, cerca de 500.000 salvadoreños se vieron obligados a abandonar el país.

Aunque han pasado veinte años desde que terminara la guerra civil en El Salvador, las maras continúan. La situación social de esos jóvenes sigue siendo la misma: chicos/as huérfanos, desprotegidos, faltos de cariño… que ven en esos grupos pandilleros su forma de vida.

Ésta es una situación social insostenible y que tal vez el cineasta franco español quería mostrar al gobierno y las autoridades salvadoreñas, para que éstas hagan algo para que la situación de estos jóvenes cambie y, por tanto, cambie a su vez la violencia que sufre el país.

La “falta de explicaciones” del documental corresponde a la misma ausencia de respuesta por parte del gobierno del país salvadoreño ante la situación de las maras.



Varios meses después de que Christian Poveda realizara el documental, fue asesinado en El Salvador.

Indagando por la red he podido certificar que el asesinato del fotoperiodista no está nada claro, aún está por resolver. Los altos cargos del gobierno apuntan que muy probablemente el homicidio sea cosa de las maras. Otros (ciudadanos salvadoreños sobretodo), en cambio, van más allá y señalan como culpable al gobierno del país. Un bloguero en concreto, piensa que Poveda fue asesinado por un sicario experimentado. “De golpe peligraban los negocios de la droga, de las armas…”, señala. Este bloguero junto con la Licenciada Merari Vergara Parada dejan varios interrogantes en el aire: 

¿Qué conocimientos y qué información había adquirido el periodista en sus investigaciones?

¿Quién mató a Christian Poveda? Y más importante aún: ¿por qué?

Aquí os dejo el enlace de este bloguero por si queréis echarle un vistazo. Me parece interesante lo que piensa, quizá no sea tan descabellado lo que dice (sabiendo la situación de corrupción por la que pasa El Salvador). 

Fuentes:
http://www.publico.es/internacional/248392/asesinado/salvador/fotografo/francoespanol/christian/poveda
http://pijazo.blogspot.com/2009/09/christian-poveda-un-crimen-mas-oscuro.html

domingo, 21 de noviembre de 2010

TODOS LOS NIÑOS INVISIBLES

"Todos los niños invisibles" es un largometraje hecho por 8 directores que con 7 cortometrajes han compuesto esta historia. Todos los cortos giran entorno a un mismo tema: los niños del mundo desfavorecidos y los problemas a los que se enfrentan en su día a día.

TANZA es un niño guerrillero africano que lucha por liberar su país y mata personas sin pestañear. Choca la dureza de esta historia del argelino Mehdi Charef en la que niños de tan corta edad se comportan como sanguinarios asesinos sin sentimiento de culpa, completamente convencidos de que la causa que les mueve es justa. Este tema ya lo hemos visto en muchas películas como Diamante de sangre y siempre nos resulta igual de duro. La vulnerabilidad de estos niños, fáciles de confundir, hace que no diferencien el bien del mal y que cometan atrocidades como algo normal en su rutina diaria, como un juego más.

Emir Kusturica con BLUE GIPSY nos habla de un niño gitano que está en un reformatorio y el mismo día de su salida, decide volver. ¿La causa? Su padre le obliga a él y a todos sus hermanos a robar y para más inri, encima les maltrata, así que prefiere volver a vivir encerrado para terminar con sus problemas. Está contado con cierto tono cómico, la música también contribuye a darle cierto tono de humor y de desenfado, pero a ratos resulta demasiado grotesco.

JESUS CHILDREN OF AMERICA es el mejor corto de todos. Spike Lee consigue emocionarnos con Blanca, una adolescente que de repente descubre que sus padres son drogadictos y que encima le han dejado una herencia fatal: el sida. A partir de entonces tendrá que aprender a afrontar una enfermedad que mucha gente de su entorno no entiende y que le acompañará el resto de su vida. Destaca además, lo normal que es esta chica a pesar de la situación que le rodea y la valentía con la que lo afronta a pesar de su edad.

La brasileña Katia Lund, como no podía ser de otra manera, retrata la realidad de muchos niños en su país. BILU Y JOAO son una niña y un niño de las fabelas de Sao Paulo, que día a día tienen que buscarse la vida para ganar unos pocos reales y poder sobrevivir, para lo que aprovechan todas las oportunidades que van encontrando por el camino, pero siempre de manera honrada. Resalta la alegría con que se enfrentan a su realidad y lo que valoran cada pequeño triunfo que consiguen, a pesar de que el mundo se empeña en engañarles.

JONATHAN es el corto realizado por Jordan Scott y Ridley Scott. Un fotoperiodista de guerra se ve atormentado por sus recuerdos y recurre a la infancia para evadirse. Es una historia que resulta demasiado enrevesada, muy metafórica y que te hace perderte un poco. Me parece que como relato individual tiene su sentido, pero rompe la dinámica de la película en su conjunto ya que el resto de historias aunque en cierto sentido resultan poéticas, resultan más realistas.

El italiano Stefano Veneruso retrata a CIRO un joven del sur de Italia, al que su madre obliga a pagarle los gastos de su manutención y se ve obligado a robar para ello. Ciro y su amigo Bertucciello al final tienen un momento de regreso a la infancia feliz que deberían estar teniendo, lo cual resulta en cierto modo poético.

Por último el chino John Woo nos cuenta la historia de dos niñas chinas con situaciones sociales radicalmente opuestas. SONG SONG Y LITTLE CAT viven cada una su particular infierno. Song Song pertenece a una familia adinerada que está a punto de romperse y cuya madre no sabe como afrontar la nueva situación. Little Cat fue abandonada por su madre al nacer y la ha cuidado un anciano pobre, pero acaba muriendo y el destino la lleva a vivir con un hombre que explota a niñas que trabajan para él. Sus vidas se cruzan en un pequeño instante, lo cual sirve para justificar la narración de ambas historias por separado.

Es una gran película, aunque el corto de Jonathan sobra, según mi parecer. Es una buena forma de abordar un tema tan extenso desde diferentes puntos de vista.

Resulta muy interesante y aunque es dura, es recomendable verla porque abre los ojos ante las injusticias del mundo con los niños, seres indefensos que se tienen que enfrentar a realidades muy complicadas y, que muchas veces, lo tienen que hacer ellos solos. Además, cualquiera pensaría que nosotros no tenemos que preocuparnos porque eso nos pilla muy lejos, pero la incorporación al largometraje de dos historias de niños de Italia y Estados Unidos, hace que nos demos cuenta de que no es una realidad que solo afecte a países tercermundistas, sino que son injusticias que les toca vivir a niños en cualquier lugar del mundo.

Muchas veces tenemos ese sentimiento o pensamiento de que los niños no deberían sufrir el maltrato, la marginación, el odio, la enfermedad, pero aún así lo sufren, y esta película intenta hacernos conscientes de lo afortunados que somos nosotros y lo desafortunados que son otros. También resulta una llamada a que entre todos busquemos una solución, porque la historia de cualquiera de estos niños podría haber sido otra, y solo una concienciación y un movimiento institucional mundial podrían conseguir que algún día las cosas fueran diferentes, que algún día sean menos los niños que sufren por culpa de las circunstancias que les ha tocado vivir. A lo mejor es una utopía imposible de alcanzar, pero cada niño de estos que consiga tener una infancia normal, de juegos, risas y obligaciones adecuadas a su edad, aportará luz y esperanza para que algún día las cosas sean diferentes.